Soy Efraín Acosta.
Esta es mi historia.
Saxofonista profesional originario de Sinaloa, México, y creador de Más que Tocar.
Antes de las bodas, los escenarios y las redes sociales, hubo muchas horas de ensayo, madrugadas trabajando y decisiones que terminaron cambiando mi forma de vivir la música.
Conoce mi historiaLa música viene de familia.
Nací en Guasave, Sinaloa, donde crecí y di mis primeros pasos como músico. Con el tiempo me mudé a Culiacán, ciudad en la que llevo aproximadamente 15 años viviendo y donde he desarrollado gran parte de mi formación, mi carrera profesional y mis proyectos. Por eso, aunque mis raíces están en Guasave, también considero a Culiacán una parte muy importante de mi historia.
Mi abuelo y mi papá son trompetistas, así que la música estuvo presente en mi vida desde mucho antes de que pensara en dedicarme a ella.
Alrededor de los 15 años empecé con la flauta. Después vino el clarinete y, entre clases, ensayos y agrupaciones, terminé descubriendo el instrumento que se convertiría en parte de mi identidad: el saxofón.
Al mirar esta fotografía de las tres generaciones, recuerdo que detrás de cada músico hay personas, experiencias y una historia que comenzó antes de cualquier escenario.
Todo empezó con ganas de aprender.
Mis primeros ensayos no fueron en estudios profesionales ni con equipo sofisticado. Practicaba donde se podía, con amigos que compartían las mismas ganas de sacar canciones y mejorar cada día.
Después comencé a trabajar en bandas, grupos versátiles, fiestas, panteones y todo tipo de eventos. Hubo fines de semana en los que terminaba de tocar a las cuatro o cinco de la mañana.
Cuando tocaba en banda llegué a ganar alrededor de $200 pesos por hora. Años después, incluso en mejores agrupaciones, podía recibir aproximadamente $1,500 o $2,000 pesos por tocar varias horas.
Tocaba mucho, aprendía mucho, pero todavía no sentía que estuviera construyendo la vida que quería.
Mis años tocando con agrupaciones
Cada fotografía representa parte del camino: los lugares, los músicos y las experiencias que me fueron formando.
Aprendí a tocar trabajando. Pero también comencé a preguntarme si había una manera de vivir de la música sin depender de jornadas interminables.
Una pregunta que me acompañó durante añosEntre la música y la ingeniería.
Hay una parte de mi historia que muchas personas no conocen. Mientras seguía tocando los fines de semana, también estaba estudiando y preparándome profesionalmente en dos mundos que parecían muy distintos.
Escuela Superior de Música de Sinaloa
Estudié saxofón de manera formal. En 2017 participé en la ceremonia de entrega de constancias de la Escuela Superior de Música del Estado de Sinaloa.
Ingeniería Civil y Maestría en Estructuras
Me gradué de Ingeniería Civil en la Universidad Autónoma de Sinaloa. En 2019 presenté mi tesis de Maestría en Ciencias de la Ingeniería, sobre respuesta sísmica de edificios de acero.
Durante años combiné materias, ensayos, presentaciones y mucho trabajo. La música me enseñaba a escuchar y crear; la ingeniería, a analizar, estudiar con disciplina y resolver problemas. Ambas experiencias forman parte de lo que soy.
Los escenarios que antes parecían inalcanzables.
Después de casi diez años en distintas agrupaciones, tuve la oportunidad de colaborar como saxofonista con Remmy Valenzuela y participar en giras por diferentes ciudades de México.
Viví conciertos, palenques y presentaciones en recintos como el Auditorio Nacional, el Auditorio Telmex y el Auditorio Citibanamex. Eran oportunidades extraordinarias para alguien que había comenzado tocando en agrupaciones locales.
Conocí ciudades, músicos y escenarios que antes veía muy lejanos. Pero también descubrí algo que cambió mi manera de entender esta profesión: estar en escenarios importantes tampoco garantizaba tener una carrera económicamente sólida.
De los primeros ensayos al Auditorio Nacional.
Este video es uno de los recuerdos de aquella etapa. Durante mucho tiempo, llegar a un escenario así me habría parecido la definición de haber triunfado como músico.
Disfruté enormemente esas experiencias, pero también empecé a comprender que quería construir algo con mi propio nombre y tener mayor control sobre mi futuro.
Video original de mi presentación. Toca Play para verlo.
Decidí construir algo con mi propio nombre.
Alrededor de 2018, mientras mi trayectoria musical seguía evolucionando, comencé a apostar por mi proyecto independiente: Sax Efraín Acosta.
Sabía tocar, pero formar una marca propia era otra historia. Tuve que aprender sobre clientes, redes sociales, contenido, propuestas, precios y cómo ofrecer algo distinto de simplemente tocar por horas.
No tenía un manual. Fui aprendiendo con la práctica, cometiendo errores y haciéndome constantemente una pregunta: ¿qué puedo hacer hoy para crecer?
Los primeros eventos eran muy diferentes de los que realizo ahora. Pero cada uno representaba una oportunidad de aprender y mejorar.
Descubrí que no se trataba solamente de tocar canciones.
Con el tiempo entendí que las personas no recuerdan un evento como una lista de canciones. Lo recuerdan por los momentos que vivieron: un primer baile, una sorpresa, una canción especial o cuando todos comenzaron a disfrutar juntos.
Mi manera de trabajar fue evolucionando: empecé a prestar más atención a las personas, a su historia, a la energía del evento y a cómo podía contribuir a que ese momento se sintiera especial.
Hoy me presento en bodas, XV años y eventos privados, dentro y fuera de México. Interpreto desde música romántica y boleros hasta pop, rock, electrónica y otros géneros. También incorporé mi saxofón iluminado como parte de las experiencias que creo.
Con el tiempo, mi trabajo comenzó a llegar a más personas a través de las redes sociales y las plataformas digitales. Pero lo más importante para mí sigue siendo esa conexión que ocurre cuando la música deja de ser fondo y se vuelve parte del recuerdo.
Momentos de mi carrera actual
Algunas fotografías de las celebraciones y lugares que he tenido la oportunidad de conocer.
Con el tiempo entendí que mi trabajo no consistía solamente en tocar el saxofón, sino en crear momentos que las personas quisieran recordar.
Una forma diferente de vivir la músicaLo que aprendí en el camino, decidí compartirlo.
Después de recorrer tantas etapas, llegué a una conclusión que cambió mi carrera: ser un buen músico es importante, pero no basta para construir una carrera sólida.
Conocí músicos extraordinarios que, a pesar de su preparación y talento, seguían enfrentando problemas para conseguir oportunidades o cobrar lo que consideraban justo. Podía entenderlos porque yo mismo había pasado por esa realidad.
Había otras habilidades que rara vez nos enseñaban: cómo presentar nuestro trabajo, comunicar su valor, conseguir clientes, posicionarnos, vender un servicio y crear experiencias.
Así nació Más que Tocar, un espacio donde comparto recursos, entrenamientos y herramientas para músicos y profesionales creativos, a partir de lo que he vivido y aprendido.
Mi intención no es presentar mi historia como una fórmula perfecta. Cada persona tiene un camino distinto. Quiero compartir experiencias que puedan ayudar a otros a tomar mejores decisiones y descubrir nuevas posibilidades alrededor de su talento.
Y todavía queda mucha música por delante.
He sido músico de banda, integrante de agrupaciones, estudiante de ingeniería, músico de gira y saxofonista de eventos. Hoy continúo presentándome, creando música, compartiendo contenido y desarrollando nuevos proyectos.
La música me ha permitido construir una vida que, durante aquellas madrugadas de mis primeros años, parecía muy distante. Y aunque mi forma de trabajar ha cambiado muchísimo, sigo disfrutando algo tan simple como tomar mi saxofón y compartir una canción con alguien.
Gracias por tomarte el tiempo de conocer un poco de mi historia.
Soy Efraín Acosta.
Y esto es mucho más que tocar.
Si quieres escuchar mi música, ver algunas de mis presentaciones o conocer lo que estoy creando, te invito a visitar mis proyectos.

